Quienes hollamos las calles de Toledo hemos recibido de nuestros antepasados una herencia que no podemos sino admirar, aunque a veces nos abrume su grandeza. El abnegado esfuerzo de muchos dio frutos en forma de novelas, lienzos, piedras labradas, tradiciones orales…

Nuestro deber es continuar tan noble labor y no servirnos de ella sin aportar nada nuevo. También hay otra razón insoslayable: el amor, quiérese decir, el amor por Toledo. Todo aquello con lo que podamos contribuir para ensalzar el “dulce nombre de Toledo" no es más que una necesidad desinteresada, porque Toledo es, como la madre naturaleza, nuestra madre. Amamos Toledo y no esperamos nada a cambio.

Quienes han de venir contribuirán con sus desvelos al mismo propósito, así pues, que nadie pueda decir de nosotros que no velamos.


9/3/26

EL ESLABÓN PERDIDO DEL ARTE. EL GRAN ARTE DESAPARECIÓ ENTRE LOS SIGLOS V Y XVI

     Editorial Ledoria se complace en anunciar la presentación del libro EL ESLABÓN PERDIDO DEL ARTEL de Paco  Rojas

Para ver ficha del libro, presionar AQUÍ.  

   

     SINOPSIS  

   El eslabón perdido del arte no es solamente una novela con tintes historicistas, es, sobre todo, una queja y una denuncia histórica. Es el eslabón que falta de la cadena de la historia de la humanidad, pero no es un eslabón perdido del todo. Cuando el cristianismo se hizo dueño de todos los registros humanos (éticos y estéticos, principalmente), se llevó a cabo la demolición de los comportamientos de una sociedad más libre y, con ello, la destrucción de casi todas las obras del arte grecorromano.
   Hasta tal punto llegó la destrucción del mundo pagano que apenas si conocemos dos obras que sobrevivieron. En el túmulo de Filipo II, descubierto en Vergina, pueden verse dos murales de gran calidad: El rapto de Perséfone por Plutón y una cacería en la que aparecen el rey y su hijo Alejandro Magno a caballo. Por otro lado, Pompeya, la explosión del Vesubio fue una desgracia para las ciudades cercanas, pero una gran cantidad de murales y mosaicos también sobrevivieron bajo la lava, y gracias a ello, al desenterrar las edificaciones, el arte de la pintura clásica grecorromana pudo conocerse en toda su dimensión. En el museo Arqueológico Nacional de Nápoles se exhiben frescos de gran calidad plástica y conceptual.